lunes, 23 de junio de 2008

Sapo verde

Ese sapo verde

se esconde y se pierde.

Así no lo besa

ninguna princesa.



Porque con un beso

él se hará princeso

o príncipe guapo

¡y quiere ser sapo!



No quiere reinado,

ni trono dorado,

ni enorme castillo,

ni manto amarillo.



Tampoco lacayos,

ni tres mil vasallos.

Quiere ver la Luna

desde la laguna.



Una madrugada

lo encantó algún hada.

Y así se ha quedado,

sapo, ¡y encantado!



Disfruta de todo,

se mete en el lodo,

saltándose solo

todo el protocolo.



Y le importa un pito

si no está bonito

cazar un insecto.

¡Que nadie es perfecto!



¿Su regio dosel?

No se acuerda de él.

¿Su sábana roja?

Prefiere una hoja.



¿Su yelmo y su escudo?

Prefiere ir desnudo.

¿La princesa Eliana?

Él ama a una rana.



A una rana verde

que salta y se pierde,

y mira la Luna

desde la laguna.







...y a mí se me cae la baba de ver a mis 26 enanos recitándolo a coro y por iniciativa de alguno de ellos.



Ahora me voy a la fiesta del cole, vestida de "sapa" verde, a ver a mis queridísimos enanos, vestidos de sapitos verdes, recitando este poema...



...y a disfrutarlos por penúltima vez, que mañana es el último día de cole. Y yo (al contrario que muchos maestros/as, y de lo que la gente suele pensar) estoy que me muero de la pena, sabiendo que es muy posible que después de mañana ya no los vuelva a ver...



¡Putos destinos definitivos! ¡Puta Alcalá del Río (con perdón de los alcalareños)! ¡Puta administración educativa, que entiende de tó menos de educación!