sábado, 26 de julio de 2008

Como en una fotografía

Miraba, observaba, atendía. Espectante. Buscando aclararme. Entenderlo.

Pero a veces la vida te muestra la realidad justo del revés, como en una fotografía. Igual en apariencia, pero justo lo contrario.

Y, no creas, me llevó su tiempo comprender lo que veía. Y eso que lo tenía delante de mis narices. Pero quizás por eso, porque a menudo vemos lo que queremos ver. Porque resulta tan cómodo buscar la realidad en fotos. Porque... bueno... no sé...

Lo que sí sé es que las fotos, de ahora en adelante, para recrearme en momentos pasados (los que merezcan la pena ser recordados, claro). Pero no para el futuro (que ese ya llegará, y lo veré cuando esté, cuando sea). Y para el presente, nada mejor que usar un poquito mi cabeza (que para eso me la pusieron) con los ojos bien abiertos, y un muchito mi corazón, mi azahar, y mi intuición (una vez más...).