jueves, 9 de octubre de 2008

La Bella Durmiente

La Bella Durmiente resultó hechizada
y ahora sueña y duerme, duerme y sueña.

Deshechizador que la deshechice
mérito tendrá.

Se encomienda esta tarea
a alguien de la realeza.
Desde érase que se fue
se encargó el príncipe azul.
Pero me da que, por esta vez,
el deshechizador será princesa.

Pero no azul... ¡qué vulgar!
Tan frio... Tan distante...
Mejor roja, naranja, amarilla,
verde, azul (también), violeta.

Y así llegó la princesa,
pedaleando en bicicleta.

Entró en el palacio encantado
y se encontró a la durmiente más bella
con fondo de sofá rojo,
con cuerpo de mujer
y cara de niña tierna,
con boca de picota
y mirada (escondida) de hechicera.

La princesa le dió un beso
(sólo uno en este cuento)
y su bella despertó.

Descorrió las pestañas.
Encendió las miradas.
Hechizó a la princesa y...

...

...


...el resto ya no os lo cuento.

Je je je!!!