martes, 10 de febrero de 2009

Madrugada de invierno

Madrugada de invierno.

Duermes.

Acaricio tus sueños, y cual "ábrete, Sésamo" me ofreces tu intimidad.
-Sí, yo también cojo el autobús. Sí, a la playa. Y al fin del mundo-.
Pero la tentación es demasiado fuerte e irresistible.
Me regodeo en mi espino particular.
¿Masoca? - Humana- me dices.

Lo siento.
Siento ser tan frágil.
Siento no ser el apoyo firme que necesitas.
Siento haberte desvelado.

Piti con manta. A mi azahar no le queda polen.

Te quiero. Y lo siento muy intenso dentro de mí.

La noche amenaza con llover,
pero parece que tampoco hoy me abandona la sequía.

La Ser se desvela con nosotras en esta madrugada de invierno.